Uno de los métodos para evitar el embarazo más utilizado por las mujeres son los denominados parches anticonceptivos, compuestos por propiedades transdérmicas, que facilitan la absorción de sus elementos por parte de la piel y a través de la circulación sanguínea, y compuestos por una lámina impermeable, con un lateral adhesivo para asegurar su sujeción corporal.
Los parches anticonceptivos incorporan las mismas hormonas que contienen las píldoras para evitar el embarazo y se sirven de las propiedades únicas de la piel para absorver en su justa medida y diariamente los componentes que asegurarán el mantenimiento de relaciones sexuales entre la pareja sin riesgo de quedar embarazada.
La correcta administración de los parches anticonceptivos es, al igual que la de otros anticonceptivos, fundamental para que el tratamiento surta el efecto deseado, ya que debe aplicarse en los 21 días anteriores a la menstruación de la mujer bien en el abdomen, las nalgas, el antebrazo o el torso.
